Alemania siempre fue tierra fértil para el heavy metal, pero dentro de ese mapa repleto de nombres históricos, Masterplan ocupa un lugar especial: el de la banda que nació de una ruptura, pero que terminó construyendo identidad propia a base de melodía, potencia y elegancia.
Formada en 2001 por Roland Grapow (ex Helloween) tras su salida de la banda madre del power metal, Masterplan apareció como una declaración de principios: esto no iba a ser una copia, sino una evolución. A su lado, el batería Uli Kusch (también ex Helloween) completó un núcleo creativo que sabía exactamente qué quería hacer… y cómo hacerlo bien. La salida de Helloween no fue fácil. Según aclara la banda fue en buenos términos. Grapow y Kusch no lo vieron así. Luego del álbum "The Dark Ride", Grapow sostuvo que la dirección musical de los "pumpkins" se estaba tornando muy oscura; por su parte Kusch sostenía que las decisiones eran "poco democráticas". Para unos no hubo resentimientos luego de la ruptura; para otros, sí, y esto es claro en varias letras, como en "Wounds" ("I have walked this road before / So hard to find unopened doors / Lost my way, but I have to stay for a while / I'll be searching for more / And my wounds are real / I must rise from the sorrow / And find my way out of the dark / I've cried my tears from pain / There's a new day tomorrow"). Hay un dejo de pesar, un poco de resentimiento, y una referencia ineludible al disco "The Dark Ride".
El álbum “Masterplan” (2003) es de esos discos que no piden permiso. Canciones como “Spirit Never Die”, “Enlighten Me” o “Kind Hearted Light” mostraron una banda sólida desde el minuto uno, con un sonido poderoso pero accesible, donde el virtuosismo nunca se come a la canción. La voz de Jørn Lande, uno de los mejores cantantes del metal moderno, fue clave para darle carácter al proyecto. Grave, rasposa, emocional: un frontman con presencia real, no solo técnica.
A diferencia de otras bandas del género, Masterplan nunca apostó solo a la velocidad. Su fuerte está en el equilibrio: riffs pesados, estribillos memorables, teclados bien ubicados y solos que suman en lugar de competir. Discos como “Aeronautics” (2005) y “MK II” (2007) consolidaron ese estilo, demostrando que la banda podía mutar sin perder identidad. Incluso con los cambios de formación —algo casi inevitable en este tipo de proyectos—, Masterplan siempre mantuvo un estándar alto. Hay oficio, hay experiencia, y sobre todo hay respeto por la canción.
Tal vez Masterplan nunca jugó en la liga del mainstream metal, pero sí se ganó un lugar firme entre los fanáticos del heavy europeo. Su música envejece bien, no depende de modas, y sigue siendo ideal tanto para el oyente veterano como para el que quiere descubrir el power metal sin caer en clichés. Evidencia de esto, sea tal vez su último toque en Uruguay, donde, sin temor a equivocarme, éramos menos de 100 personas las presentes en Live Era. Y los tipos tocaron como siempre, disfrutaron de ese show íntimo sin dejar ninguna canción de su set de lado.
Masterplan es prueba de que, cuando el talento se junta con una idea clara, el resultado trasciende las circunstancias. No fue un “ex-Helloween project”: fue, y sigue siendo, una banda con identidad propia (aunque tengan un disco como el "PumpKings" con todos temas de Helloween. Je!
PAÍS: Alemania
ESTILO: power metal
SIMILAR A: Helloween / Gamma Ray / Stratovarius
AÑOS ACTIVOS: 2001 - presente
INTEGRACIÓN ACTUAL: Roland Grapow (guitarra), Axel Mackenrott (teclados), Rick Altzi (voz), Jari Kainulainen (bajo), Kevin Kott (batería)
TOP 5 TRACKS:
1) Kind Hearted Light
2) Enlighten me
3) Back for my Life
4) Soulburn
5) Spirit Never Dies
DISCOGRAFÍA (de estudio):
2003 - Masterplan
2005 - Aeronautics
2007 - MK II
2010 - Time to be King
2013 - Novum Initium
2017 - PumpKings

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